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  • Francisco Pérez Benedicto

TRES DÍAS - Una novela de Mónica Mira

Actualizado: 25 de oct de 2020




1.- Tres días ha sido tu primera incursión en el género de novela negra. ¿Nos puedes contar por qué te decidiste a abordar este género y qué te ha resultado más complicado a la hora de escribirlo?

Pues fue un cúmulo de circunstancias. Soy lectora del género pero no lo había escrito porque no me había motivado nunca hacerlo. Alguien me retó un día a que escribiera algo corto, de no más de 150 páginas, preferiblemente novela negra. Y sinceramente, para mí suponía un mayor reto concentrar una novela en esa extensión que cambiar de género. Finalmente lo hice. Con un principio y un final muy claros, hice el verdadero esfuerzo en desarrollar la historia con un límite de páginas previo… Y bueno. Tres días fue el resultado.


2.- Tu novela transcurre en un marco temporal de 3 días. ¿Qué limitaciones te ha impuesto a la hora de la narración?

Creo que en la pregunta anterior te contesto un poco a esta. Fue de gran ayuda la limitación temporal para no extenderme demasiado en la narración —aunque acabo de leerme una novela que transcurre en tres días y tiene 600 páginas—, pensé que era una buena manera de marcarme una especie de guía, algo que tampoco había hecho antes. Cuando empecé a desarrollar la historia me hizo sentir cómoda, y así se quedó.


3.- En la novela se aprecia una crítica al mundo periodístico, desde el punto de vista de que hoy en día parece que “cualquiera” pueda considerarse periodista y compartir y comentar una noticia en redes sociales. ¿Hastío periodístico de una profesional del gremio, o simple crítica de las redes sociales?


El problema es que hay quien pretende sustituir a los profesionales de la información por un tuit de alguien que nos cae simpático y al que otorgamos el rango de líder de opinión sin que haya hecho ningún mérito profesional para que sea así. Yo no me pondría en manos de una persona que me dice que es fisioterapeuta si no estoy segura de que lo sea. Pues lo mismo. En la era de la información (del exceso de información, todo sea dicho), gracias a un estrategia muy bien tramada, han logrado convencer al receptor de los mensajes de que los medios mienten más que los que cuentan las mentiras que ellos relatan, de manera que es más mentiroso el que dice que determinado personaje ha dicho una mentira, que el propio personaje que, paradójicamente, después le acusará de mentiroso. Parece un trabalenguas, pero así lo veo yo… Soy periodista vocacional desde que recuerdo. Espero que el día en que sienta hastío de mi profesión quede muy lejos, cuando pase eso, supongo que lo dejaré o enloqueceré (jejejeje). Hoy por hoy no estoy cansada de ser periodista, lo que estoy es bastante preocupada de que el receptor de los mensajes, el público en general, se crea antes un mensaje que le envía cualquiera por Whatsap o que lee en Twitter o Facebook, que la noticia que ha trabajado un periodista. Hace mucho tiempo que defiendo que la objetividad y la imparcialidad no existen, es prácticamente imposible, y eso no quiere decir que una noticia no sea veraz. Pero es que la realidad es interpretable, tiene múltiples versiones ¿Cómo puedo ser objetiva e imparcial ante la muerte de miles y miles de personas en el mar Mediterráneo solo porque huyen de la guerra y la miseria y quieren aspirar a tener lo mismo que tenemos en Europa? Tres días no es una crítica al periodismo ni a las redes, es más una crítica a quien ha decidido conformarse con creer solo lo que le conviene o lo que se ajusta a su interpretación de la vida. Cualquiera no puede ser periodista. Solo los periodistas están formados para serlo. Si nos creyéramos más esa necesidad, posiblemente nos iría bastante mejor.


4.- Los subtítulos de cada capítulo me han parecido un acierto, porque acercan al lector a la inmediatez del tiempo narrativo. ¿Esa era tu intención escribiéndolos? O ¿A qué intención responden?

Pretendía precisamente eso, trasladar al lector la sensación de que el tiempo pasa muy rápido, y que pueden pasar muchas cosas o ninguna en cuestión de horas o minutos. Algo tan trascendente como que una persona muera a manos de otra, puede convertirse en una realidad completamente distinta en un chasquido. En tres días.


5.- Una de las claves del éxito de la novela negra o de la novela de misterio es conseguir despistar al lector con las pistas que el narrador va dejando durante la investigación. Me parece que lo has logrado. ¿Podrías contarnos cómo ha sido el proceso de construcción de este aspecto?

Como te decía antes, tenía muy claro el principio y el final. Clarísimos. Solo necesitaba llegar de la salida a la meta pensando en evidencias creíbles, pero que fueran fácilmente refutables en un momento determinado. Pensé en cuáles serían las sospechas habituales en un pueblo como el mío, donde se desarrolla la historia. Qué es lo primero que pensaría la gente, a quién solemos culpabilizar de las cosas malas que pasan… y a partir de ahí, empezar a proponer alternativas.


6.- Otra de las críticas en la novela es hacia el sensacionalismo de las noticias, algo a lo que estamos permanentemente expuestos hoy en día. ¿Cómo lo combates en tu día a día profesional?

Es complicado. Los periódicos sobreviven si venden, ya sea ejemplares o anuncios. Y un anunciante quiere estar en los medios que más se ven. ¿Y cuáles son los que más se ven? La realidad es la que responde esta pregunta. Es la historia de la pescadilla que se muerde la cola. O recurriendo a otro concepto popular, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Fueron los medios los que inventaron el sensacionalismo para vender o se dieron cuenta de que eso era lo que vendía? ¿Tenemos los medios que queremos o los que merecemos?, ¿o ambos conceptos son lo mismo? ¿Existiría un programa como Mujeres Hombres y Viceversa si nadie lo viera? Si escribiera una novela sobre lo que opino de los medios de comunicación y su relación con el público, quién es responsable de qué y en qué medida, escribiría más largo que Santiago Posteguillo. Imposible plasmar algo así en poco más de un centenar de páginas. No aspiraba a tanto en esta novela, aunque quería dejar constancia. Si logro despertar algún espíritu crítico adormecido con el análisis tan básico que introduje en Tres días, me sentiré más que satisfecha.


7.- Con la publicación de esta novela cumples una terna de posibles publicaciones: Tu primera novela, “En lo más profundo” fue autopublicada, después vinieron “Me cuesta tanto olvidarte” y “Donde la vida nos lleve”, con Editorial versátil (una editorial digamos tradicional) y ahora has publicado en Amazon. ¿Qué te ha aportado cada experiencia y cuál recomendarías a los nuevos escritores que están deseando publicar por primera vez?

¡Son todas tan diferentes y los motivos que me llevaron a cada una tan distintos! Creo que la realidad irrefutable es que el mundo editorial, en general, no es fácil para los nuevos escritores. Muchas veces pienso que en la papelera de las editoriales o en los cajones de muchos escritorios seguro que hay grandes literatos que nunca llegarán a serlo, porque el sistema hace cribas indispensables que no siempre son justas. Es un poco como con el periodismo. Las editoriales quieren vender libros, cuantos más mejor, y para lograrlo diseñan una estrategia que responde a sus intereses particulares, completamente legítimos. Gente que aspira a publicar hay tantaaaaa. Al principio, con En lo más profundo, desconfiaba totalmente de mis posibilidades frente a una editorial, y simplemente escuché a quien me aconsejó autopublicar. Fue una experiencia enriquecedora, en especial por el crowfunding que lo hizo posible. Poco después, gracias al ENDEI de Castelló, contacté con Versátil, creyeron en mí y me dieron la oportunidad de llegar a mucha más gente, con todo lo que ello supone. Con Amazon ha sido muy distinto. Respondió a un impulso. Tres días estaba en un cajón. Un día, vi una foto de mi marido, Franc Ortiz, y me di cuenta de que tenía una portada perfecta, que contaba la historia en una imagen. Me enteré de que había un concurso en Amazon y me lancé. Como decimos en valenciano, fue pensat i fet. La primera experiencia, la autopublicación, requirió de mucho esfuerzo por mi parte y de invertir dinero; en la segunda invirtieron en mí y en la tercera… bueno, no tienes que hacer más que subir la novela en la plataforma, es así de simple, y tratar de que la gente se entere de que está disponible. Mi consejo para cualquier nuevo escritor sería que confiara en sí mismo pero aferrado a la realidad, que un exceso de ego es una enfermedad muy habitual en este ámbito y como todas las enfermedades, puede cronificarse, y en mi caso, no hay nada que me incomode más que un escritor que se cree superior a sus lectores, sobre todo a los lectores que no le leen o a los que no gusta. Y que no cierren ninguna puerta sin antes tratar de abrirla. La vida está llena de noes, pero de vez en cuando, cae algún sí. Difícil saber cuándo y por qué, pero el que no arriesga, ya sabéis.


8.- Dos de los principales temas de la novela son duros. Aunque no podemos desvelar mucho para mantener la intriga de la novela, tengo la sensación de que has pasado algo más de puntillas por ellos. ¿Ha sido así deliberadamente por la dureza y, tristemente, actualidad de ambos en nuestra sociedad?

Es totalmente intencionado y tiene mucho que ver con lo que hablábamos antes, sobre cómo consumismos la información. Nos llegan a diario noticias de sucesos terribles, horrorosos. Recibimos esa información, nos estremece, nos hace sentir mal, nos hace pensar, enfadarnos, nos entristece… y mañana, a otra cosa mariposa. Es así. Hoy nos enteramos que ha desaparecido una chica joven, mañana nos dicen que ha aparecido su cadáver, durante unos días hablamos largo y tendido sobre su vida, las circunstancias del crimen, pero en realidad siempre es de una manera superficiales, como tú has dicho, pasamos de puntillas sobre su realidad, la suya y la de la persona que ha acabado con ella. Es imposible que sea de otro modo, ojalá pudiéramos profundizar en todas las noticias que nos cuentan. Pero al menos debemos ser conscientes de que es así, de que no sabemos todo y posiblemente nunca lo sabremos, solo los protagonistas conocen sus circunstancias. Por eso digo que era plenamente consciente que lo que estaba haciendo. Durante tres días quiero llevar al lector a analizar la muerte de un hombre mayor en extrañas circunstancias… para que nos creemos una opinión. Y al final, la dura y terrible realidad, nos da un sopapo. Nos damos de bruces con ella. ¿Y qué pasa después? Pues nada. Nuestra vida sigue y las víctimas dejan de ocupar titulares. Entran a formar parte de la hemeroteca de nuestras vidas, aunque siguen siendo personas que deberán afrontar el resto de su existencia con una carga a menudo insoportable.


9.- Bruno es un protagonista del que yo destacaría su humanidad: La relación cercana con su madre, la preocupación por su amigo, su amistad con el cuñado o esa sensación que se crea en el lector de querer cuidarle cuando a pesar de encontrarse muy enfermo, todos le obligan a que siga investigando. ¿Te has inspirado en alguna persona real para su creación?

Lo cierto es que no. Te cuento una anécdota. Un lector cero me dijo que si Bruno no hubiera sido un hombre, sería su pareja ideal. ¿Demasiado bueno para ser protagonista de una novela negra? Enamorado de su mujer, un padrazo, pendiente de su madre, sin traumas, sin historias ocultas… Es un hombre normal. Estamos rodeados de gente como Bruno, todos conocemos o uno o varios Brunos o al menos, por salud mental, debería ser así. El único problema que lo aturde es un gripazo, algo momentáneo. Es mi protagonista perfecto.


10.- Yo sintetizaría la novela en una de las preguntas que se formulan en ella: ¿Qué puede pasar para que a un tipo normal lo maten así?, o sea cómo una tragedia de novela policíaca con todas sus circunstancias puede suceder en un escenario y marco cercano y cotidiano sin que nos demos cuenta. ¿Fue esa tu intención creativa, o la he formulado yo como lector y no tiene nada que ver con tu idea original?

No recuerdo un crimen violento en Nules. Algo como lo que cuento en la novela, pero es innegable que podría pasar. La realidad está llena de sinopsis de novelas negras. Todas mis novelas tienen un nexo común, la cercanía, la cotidianeidad, siento la necesidad de ser una periodista que escribe novelas, y por lo tanto, todo lo que cuento está fundamentado en una realidad próxima. Necesito creerme que lo que cuento podría pasar al lado de mi casa, y eso es lo que he hecho.

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